domingo, 28 de junio de 2015

Último ronroneo de junio.




|| do you realize? - the flaming lips ||


Todos vamos a morir.


Estoy recostada en la cama -12:33-, un café, el libro que me tiene atrapada y una camiseta que no es mía, que no huele a mí, que me queda enorme, pero que es muy suave. Soy una persona de mañana; me gusta madrugar para ver como el cielo cambia de color, para desayunar cuando el mundo está aun en silencio, para poder sacar partido al día...pero hoy mi cuerpo festivalero necesita descanso.


Todos vamos a morir.


Me siento bien y este pensamiento repentino no va a alterarme. De hecho, es la certeza de que en algún momento -esperemos que no cercano- esto se acabará lo que hace que ronroneé de placer al mover las piernas al lado fresquito de la cama, que paladee el último sorbo de café y que no sienta presión por hacer muchas cosas. Estar tirada en la cama leyendo -y ahora escribiendo- es una tarea encomiable.

 No es un pensamiento recurrente, no es algo que me repita a diario para justificar un desenfreno -porque no soy una persona desenfrenada, principalmente-. Siempre he sido consciente de la fragilidad del cuerpo humano, como una auto-desilusión al no tener la idea de inmortalidad característica en personas de mi edad. O tal vez la redefinición de lo que ser joven quiere decir o, sin necesidad de darle mayor transcendencia, la manera en la que a mí me apetece vivir teniendo en cuenta que nada dura para siempre.

Por eso, disfruto de la luz que entra incidiendo en mi piel mientras escribo estas líneas, de la pérdida de tiempo total y descarada simplemente relajándome -y, por lo tanto, dejando de ser una pérdida de tiempo total y descarada-, de reírme sin taparme la boca, de bailar como si nadie me mirara en medio de la Gran Vía porque el músico callejero de la esquina toca impresionantemente bien, de besar cuando me apetece, de decir "te quiero" cuando lo siento, de bajar la ventanilla del coche y cantar Mardy Bum a pleno pulmón. Disfruto de todo, hasta del café frio, de los recuerdos de quien ya no está, de las experiencias que se convierten en lecciones...

 ¿Por qué no hacerlo?

Solo estamos de paso. 


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Justo al acabar de escribir ha empezado a reproducirse esta canción en la que -sin ninguna duda- es la mejor lista de Spotify del mundo. He releído con ella de fondo y me parece una bonita casualidad que pegue como banda sonora, acompañante de mis pensamientos este  domingo de junio. Que parece ser que es el día de la semana que más me inspira y relaja.

Espero que hayáis tenido buena semana.

Un abrazo.


2 comentarios:

  1. Hay que disfrutar de las pequeñas cosas :) gracias por pasar por mi blog! Me gustó mucho el tuyo así que me quedo por acá también.
    Un abrazo!

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