domingo, 25 de septiembre de 2016

Sunday's evening song.






Hace mucho que no escribo -25 días exactamente-, creo que es la primera vez que esto pasa. No publicar en el blog es una cosa, olvidar mis agendas, otra. Ambas cosas mal, por cierto.
Me enfrento al cursor parpadeante indecisa. Siento tanto ahora mismo que lo único que tengo claro es que no voy plasmarlo todo; visualizo ante mí una incapacidad paralizante. Una sensación de extrañeza ante las palabras que tecleo.
Me tiemblan las manos, metafóricamente.
25 días viviendo mucho sin dejar constancia de nada.
25 días en los que me han bailado los idiomas. Siento el castellano como algo tangencial, hablo conmigo misma en inglés y solapo palabras en italiano. Hace poco me dijeron que Juan Ramón Jiménez -que dominaba más de tres idiomas- únicamente escribía en castellano porque tenía el convencimiento de que al escribir una sola palabra en otro idioma perdía cinco de su lengua materna. Pues no sé si estaba en lo cierto, pero me descubro insegura ante el abismo de posibilidades que encuentro en mi cabeza.
25 días en lo que todo es nuevo y emocionante.
Pero hoy necesitaba parar, admirar desde mi ventana la cúpula de San Lorenzo y respirar calma. Sonreír por el ruido que hacen mis compañeras de piso al cocinar y mirar al techo de mi nueva habitación disfrutando de mi propia presencia. De mi existencia.
25 días en los que me niego a decir que me he renovado. Más bien han sido 25 de reencuentro con alguien que estaba escondido. Dentro de mí. Capaz, serena, activa y aventurera. Alegre, risueña y habladora. Callada y observadora.
He dejado de tener miedo a las contradicciones que creía que se formaban dentro de mí, para abrazarme con tanta fuerza como para juntarlas, pegarlas todas y dejarme ser en libertad.
No es cosa de esta ciudad, dosmilypicokilometros lejos de la mía, no es cosa del arte que me rodea, del olor a comida de las calles, de la nueva cultura en la que estoy inmersa. Por primera vez, no relaciono el bienestar o la calma con algo externo a mí.
Esta soy yo, siempre he sido yo.
Y seguiré siéndolo.
En cualquier parte.
En cualquier idioma.

domingo, 7 de agosto de 2016

seis.




  
"No es que el hombre que tenga delante sea feo, al contrario, pero no es del hombre del que me enamore."



Envelopes for Stonefox, by Apofenia Studio.

Karolina Koryl

Sally Eauclaire 編 Abbeville Press 1981年














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Me siento my ridícula publicando la inspo con meses de retraso. Ahora junio estando en agosto, un despropósito. Pero como no he dejado de acumular fotos durante estos meses y lo que me ha fallado es la puntualidad con el blog, quiero ir subiéndolas hasta ponerme al día.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Páginas arrancadas: canción número 3 de ese vinilo que adoro.



 verano.


Es nuestra canción.
Con la primera nota ya sonríes, te mueves, cambias el peso de pierna, noto como la emoción bulle dentro de ti; rítmicamente.
Me miras, pero yo mantengo la vista clavada en el escenario. Me obligo a no devolverte el mensaje, de manera cruel, dura, insospechadamente fría, te ignoro. Te ignoro con la pasión con la que debería haberte besado en cuanto ha empezado a entonar. Te ignoro con la firmeza de quien se sabe esperada, deseada, admirada.
Con la timidez de la niña que conociste hace un tiempo. Con la arrogancia y el orgullo de una necia que está dispuesta, ahora, en lo que dura nuestra canción -3:25- a echarte, a alejarse.
Sin motivo alguno, sin argumento sólido e irrefutable.
Porque para ti no lo sería. Tu, que tienes tendencia a elaborar discursos que me desarman, que me enredan, que me paralizan. No podrás discutirme porque eso es lo que hago cuando las cosas no me gustan sin motivo alguno.
Simplemente me voy.
Te echo.
Huyo.
Y puede que con el tiempo descubra que no de ti.
Y puede que con el tiempo admita que es de mi.
Y quiera volver aquí, a esta explanada, junto con estos extraños para mirarte a los ojos, cogerte de la mano y comerte la boca. Para cantar a gritos juntos, para ser tan honestos y obscenos como las dedicatorias de las puertas de los baños de instituto.
Para quererte, como no puedo hacerlo ahora.