domingo, 27 de julio de 2014

WIFI. O como estresarse mientras una intenta relajarse.






Estar de vacaciones es algo maravilloso: días mas largos y calurosos, pies en la arena, cabeza bajo el agua e infinitas horas de sueño sin alarma que interrumpa...todo es perfecto.

Salvo el pequeño detalle del wifi.

No sé si me puedo denominar blogger (hay un gran debate circulando sobre quienes son o que hay que hacer para serlo)...me llame como me llame (M.Q a secas, está bien) tengo un blog. Y conseguir actualizar con regularidad en verano es una batalla.

Despego, aterrizo, me instalo y vuelvo a hacer la maleta.

No puedo quejarme, pero lo cierto es que me cuesta vivir sin conexión. El 3G vive sus últimos suspiros hasta el mes que viene y yo tendré que desconectar de verdad. Cosa que necesito, así que perdonad por dejar esto un poco abandonado. 


Yo intentando conseguir wifi. Parte I.



Desventajas de no tener wifi:

1. No hay demasiados sitios con wifi.

2. La gente cotilla que mira sin disimulo mi pantalla cuando por fin consigo conectarme.

3. Mis bandas favoritas deciden dar noticias increíbles justo cuando yo no puedo stalkear*

4. No FaceTime. No Skype.

5. Nada de descargarme nuevos capítulos de series.

6. Tener algo abandonado esto.

*Menos mal que tengo amigas que siguen conectadas y actúan de informadoras.








Ventajas de no tener wifi:
1. Desconecto.
2. Me puedo dedicar plena e incondicionalmente a pensar, escribir, leer...
3. Me relajo.
4. Disfruto sin tener la necesidad de hacer saber vía Instagram lo mucho que me gusta el verano*
*Os comunico que supero mi adicción muy favorablemente.
 


PD: Al señor que no pestañea si quiera para ver que hago: no es porno, solo mi blog.


miércoles, 16 de julio de 2014



Te echo de menos.
¿A quién? A ti.
A mí.
Echo de menos tu mirada desafiante y los labios excesivamente rojos, que con una sonrisa torcida gritaban <<atrévete conmigo>>.
Tu voz clara y rotunda al fondo de la clase. Daba igual quien estuviera mirando, no temblaba. Tu risa excéntrica y tus tonterías impregnadas de seriedad. O tu seriedad impregnada de tonterías. Nunca llegue a saberlo con certeza.
Supongo que echar de menos esas cosas es ir creciendo y madurando.
También me doy cuenta de que no echo de menos esa lengua viperina incontrolable y que me alegro que ahora sepa, sepamos, morder incluso sabiendo que nos vamos a envenenar.
Ahora lloro más ¿sabes? pero no lo considero una debilidad.
Te echo de menos a veces, porque me descoloca ser tan en algunos momentos y tan yo en otros.
Ahora soy las dos y estoy haciendo el mejor trabajo posible, te lo prometo.



 saraherranz.