sábado, 24 de octubre de 2015

Páginas arrancadas: mayo


Algún día del mayo pasado. 


-Estoy aterrorizada -susurro. Estamos sentados en una plazuela de una ciudad que no es la nuestra, la temperatura es templada y él me mira fijamente. Su sonrisa torcida, apenas enseñando los dientes, barba de dos días, ojos que miran queriendo devorar se desvanecen dejando paso a la ternura. Le agarro de de la camisa como esas chicas malas de las películas e insisto-. Terriblemente aterrorizada.

Pero él sabe que de mala tengo muy poco y aunque haya momentos en que quiera dejarlo todo, en realidad no voy a dejar nada.

La primera vez que nos conocimos me dio dos besos y se rió con la cara en mi pelo, oliéndome. Me aturdió, pues  yo acaba de perder en una competición contra él y quería estar enfadada porque no me gusta perder, no con las piernas temblorosas. Las piernas temblorosas por el desconcierto le quitan fuerza a una.

Mis amigas le llaman el chico guapo y dicen que  seriamos la pareja perfecta, pero ninguno de los dos quiere eso, de hecho, si quisiéramos eso no nos trataríamos a golpe de soberbia para demostrar quién es más listo.

Él, algo borracho, me mira fijamente y me dice que somos iguales. Que sentimos miedo de la misma manera, una manera que nos hace tirarnos al vacio obligándonos a ser valientes, porque es lo único que hemos sabido hacer toda la vida. Dice que soy la más guapa de todas pero que soy una listilla. Y yo, algo borracha también, le digo que por mucho que me mire así no me intimida, que no soy como las demás y él se ríe porque ya lo sabe. Me tiende la mano y añade-:

-Estamos juntos en esto.

Y sé que es verdad porque me escolta hasta el hotel, se asegura de que llego a mi habitación y se despide con un "buenas noches niña" que en realidad debería ser un buenos días.

Hago un cálculo mental rápido, tan solo dos horas de sueño, un viaje de vuelta de ocho y un amigo de esos que aparecen en tu vida de manera insospechada y se convierten en guarda espaldas, confidentes y desquiciadores profesionales. 




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Han pasado muchas cosas desde mayo y lo tenía prácticamente olvidado, pero quería revivirlo y dedicarle la entrada a alguien que me ha demostrado que la vida da muchas vueltas, porque cuando le conocí no pensé que pudiéramos ser amigos, ni que algunos a los que consideraba amigos, no lo serían nunca más.

Y eso está más que bien.

2 comentarios:

  1. no sé si el hecho de que sea algo real, de que lo hayas vivido y escrito, le dé más fuerza al texto. pero quiero agradecer que lo hayas compartido, porque me ha parecido una escena bonita, los miedos y la incertidumbre de cuando conoces a alguien... y el hecho de volverlo a leer pasado un tiempo, que te hace mirar atrás de otra manera, y sonreír, claro.

    (saludos)

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    1. ¡Muchas gracias! Dude mucho en si publicarlo o no precisamente por ser algo realmente personal. Aunque esto ya se ha convertido en mi no-diario-secreto...
      Me alegra mucho que te haya parecido una escena bonita y que hayas sentido lo mismo que sentí yo.
      Un abrazo.

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