Sé
que quien lo dijo no lo hizo para atacarme. Ni mucho menos, solo quería darme
un consejo. Pero por muchas vueltas que le doy no consigo entenderlo.
Bueno,
si que lo hago. Sé que soy "demasiado apasionada" a la hora de
debatir y mantener conversaciones. Me enciendo con la facilidad de una cerilla.
Sé que soy "demasiado apasionada" cuando hablo de lo que me
entusiasma, como escribir, autores favoritos, música, brillantina, cualquier
cosa de color negro, el mar o los osos polares. Soy "demasiado
apasionada" a la hora de querer. Y también "demasiado
apasionada" cuando me hacen daño por esto último.
Pero
no lo considero un defecto. Sé que a muchas personas les asusta la pasión y que
se puede llegar hasta considerar infantil. Puede parecer mucho más sencillo
sentarse y parecer interesante con simples repuestas a media tinta donde no
demuestras tu interior ni tu verdadero interés. Te quedas en tu zona de confort
y nadie de considera un bicho raro.
Porque
eso es lo que me pasa muchas veces, que soy la chica rara. Me sobre excito con
las cosas que me emocionan y empiezo a hablar muy deprisa. Alguna vez incluso
doy saltitos. Entiendo que para algunas personas resulte excesivo y abrumador,
pero es muy difícil para mi ocultar lo que me apasiona y estoy totalmente en
contra de que cualquiera intente hacerlo. Siento un terrible afecto hacia esas
conversaciones donde la persona habla y habla sin parar sobre lo que adora.
Mueve las manos enérgicamente y tiene un brillo especial en los ojos. Creo que
las personas cuando más guapas estamos (y nos sentimos), es cuando hablamos de
algo que adoramos.
¿Por
qué hay que ocultarlo? Nos pasamos le día quejándonos y hablando de lo que no
nos gusta. Tal vez el mundo iría un poquito mejor si todos habláramos con pasión
sobre lo que nos fascina y menos sobre lo que odiamos.
Modificandouna frase de la película Amelie:
¿Cuántas
personas están ahora mismo siendo apasionadas sobre algo?
Muchas. Y que
nadie quiera hacerme pensar que eso es algo que hay que controlar.
Veo
tan sobrevalorado esto de los motes cursis, que yo, y mira que me pongo ñoña a
veces, me declaro en huelga.
En
huelga porque paso de los princesa, cari
o gordi.
Porque princesa, cari o gordi puedo ser yo,
ella o cualquiera,
A
mi llámame por mi nombre. Pronúncialo claramente. Porque aunque creas que me
estas llamando como todos los demás, no es cierto.
Cuando
sale de tu boca ya suena diferente.
Os
lo he avisado, puedo ser muy ñoña.
Pero
esta ñoña no quiere cosas sacadas de película. Ya había una princesa con la que
habían soñado toda la noche y una puerta azul en Notting Hill y muchos
guionistas en Hollywood.
A
mi dame un despertar al ritmo "The
man who would be king" porque con post punk revival empiezo el día más
contenta. Nada del desayuno en la cama, vayamos a por un cruasán en pijama, que
así es más divertido. Discutamos sobre política con energía y no me dejes ganar
el debate. Si pierdo yo, abajo,si gano,
arriba. Hablemos de literatura rusa, o de cine o de música o de lo que quieras,
pero nunca dejes que me convierta en una persona aburrida y convencional.
Eso
sería lo peor.
Peor
incluso que dejar que me llamaras princesa,
cari o gordi.
Caminando
con todos ellos mientras nos daba el sol y nos quejábamos del calor me he dado
cuenta de que hace un año caminábamos por las mismas calles, sin quejarnos del
calor porque hizo un junio malísimo, pero solos.
No
teníamos ni idea de la existencia de los otros. No sabíamos ni de sus manías,
ni de sus virtudes, ni del sonido que producen sus risas...no sabíamos nada.
Paseábamos
sin caer en la cuenta de cuánto iba a cambiar todo. Ay inocentes.
Y
sin embargo ahora, no, ahora seguimos sin saberlo todo los unos de los otros.
Pero sabemos que nos gusta estar a su lado, intentar seguir sus zancadas, reírnos
por nada y por todo...
Hoy
es un mal día. Tan solo las 9 de la mañana y ya tengo ganas de meterme en la
cama: quiero esconderme bajo la sabana con la luz apagada y la mente en blanco.
Pero de golpe algo me ha recordado a esa noche de agosto. ¿Qué edad tendría? 12
años, creo.
Subimos a la azotea todos juntos, haciendo mucho ruido por la emoción y la
inocencia del momento. Yo tiraba de tu camiseta y corría mirando al cielo.
Sorprendentemente no me caí.
Todo estaba oscuro y es de las pocas veces que he agradecido estar lejos de la
ciudad. Sonara a tópico decir que estábamos lejos del mundanal ruido urbano,
pero es cierto. Lo único que se oían eran nuestras risas y comentarios
impacientes.
Recuerdo como nos pusimos mirando al cielo, manteniendo los ojos bien abiertos
procurando no pestañear para no perdernos ni un solo detalle.
"¿Veis eso de allí? Es Venus, lo podrás ver desde todas partes. Siempre
viene con nosotros"
La lluvia de estrellas empezó poco después, entre nuestros "wows" y
"alas". Era tan increíblemente bello que cualquier palabra, cualquier
comentario o frase hubiera sonado torpe, así que no era necesario añadir mas.
No sé porque me ha venido esta escena a la cabeza, pero sé que ahora me siento más
tranquila.
Da igual lo frustraste que resulte mi día.
O las ganas que tenga de esconderme y dormir.
En agosto las estrellas caen del cielo.
E incluso ahora, desde mi ventana, puedo ver Venus.